Los ingredientes son muy sencillos y seguro que los tenéis en la cocina:
Para 30 galletas:
300 gramos de harina
1 huevo y dos yemas
75 gramos de azúcar blanco
50 gramos de azúcar glas
100 gramos de mantequilla (yo puse un poquito menos)
vainilla (como no tenía esencia abrí una vaina a la mitad)
almendras crudas
pizca de sal
Es tan sencillo que consiste en introducir todos los ingredientes, excepto las almendras y una de las yemas, en una batidora; la verdad, yo utilicé la Thermomix, aunque se podría hacer perfectamente a mano.
Una vez que tengamos la masa (que a mi me quedó con una consistencia un poco arenosa, pero si veis que está un poco blandita la podeis meter en la nevera unos 30 minutos), podemos proceder a darle forma de dedo.
Para conseguir esta forma, cortamos pequeñas porciones de masa y le damos forma cilíndrica, en un extremo colocamos una almendra a modo de uña, formamos los nudillos y con un cuchillo le marcamos los pliegues de la piel.
Con la yema de huevo que nos queda, pincelamos nuestras pequeñas obras de arte.
Precalentamos el horno a 180ºC y los horneamos 20 minutos.
Como pequeño consejo, os diré que no hace falta hacer unas galletas gorditas, ya que aumentan bastante de tamaño en el horno; al final las mías parecían más dedos de ogro que de bruja, aunque estaban igualmente buenos.
Al igual que todas las galletas y bizcochos, hay que dejarlos enfriar sobre una rejilla, eso si resistís la tentación de comerlos.
¡Feliz lunes!, y gracias a las abuelas por enseñarnos recetas.



