lunes, 4 de noviembre de 2013

Dedos de bruja

Aunque no sea muy partidaria de Halloween, como buena gallega si que creo en las brujas; mejor dicho en las meigas, que ¡¡habelas hailas!!!; así que aprovechando que la lluvia no daba tregua, decidí hacer esta fáciles galletas en forma de dedo. Esta vez no tuve que recurrir al Google, sino que hice las galletas con una receta muy sencilla que me enseñó mi abuela Benita, adaptándolas, eso sí, a la forma de brujita.

Los ingredientes son muy sencillos y seguro que los tenéis en la cocina:

Para 30 galletas:
300 gramos de harina
1 huevo y dos yemas
75 gramos de azúcar blanco
50 gramos de azúcar glas
100 gramos de mantequilla (yo puse un poquito menos)
vainilla (como no tenía esencia abrí una vaina a la mitad)
almendras crudas
pizca de sal

Es tan sencillo que consiste en introducir todos los ingredientes, excepto las almendras y una de las yemas, en una batidora; la verdad, yo utilicé la Thermomix, aunque se podría hacer perfectamente a mano. 
Una vez que tengamos la masa (que a mi me quedó con una consistencia un poco arenosa, pero si veis que está un poco blandita la podeis meter en la nevera unos 30 minutos), podemos proceder a darle forma de dedo.
Para conseguir esta forma, cortamos pequeñas porciones de masa y le damos forma cilíndrica, en un extremo colocamos una almendra a modo de uña, formamos los nudillos y con un cuchillo le marcamos los pliegues de la piel.
Con la yema de huevo que nos queda, pincelamos nuestras pequeñas obras de arte.
Precalentamos el horno a 180ºC y los horneamos 20 minutos.




Como pequeño consejo, os diré que no hace falta hacer unas galletas gorditas, ya que aumentan bastante de tamaño en el horno; al final las mías parecían más dedos de ogro que de bruja, aunque estaban igualmente buenos.
Al igual que todas las galletas y bizcochos, hay que dejarlos enfriar sobre una rejilla, eso si resistís la tentación de comerlos.


¡Feliz lunes!, y gracias a las abuelas por enseñarnos recetas.



domingo, 3 de noviembre de 2013

Crumble de manzana


Día de domingo en el que por fin no llueve, tras un largo paseo para poder estirar las piernas y las patitas, nos apetece merendar algo, que en mi propia definición sería: "algo que este bueno", como aún no me conocéis, os diré que me gustan las cosas dulces, pero poco dulces (complicado verdad?). Lo primero que me vino a la cabeza, fue un postre que probé en la boda de una amiga la semana pasada, una crumble de manzana (estaba tannn buena). Tras una ardua labor de investigación en San Google, decidí, para no variar, modificar una de las múltiples recetas a mi gusto, es decir, reduciendo la cantidad de azúcar y mantequilla. El resultado es el siguiente (no hay fotos del proceso), y para mi, estaba deliciosa, con un puntito salado en la masa.
Espero que os guste.

                                       


Ingredientes (4 personas)
- 2 manzanas golden
- rama canela
- cucharada azúcar blanco
- granos de azúcar moreno
- canela en polvo
- 100 gr harina
- 50 gr mantequilla blandita


Receta
Hervir en un cazo con un poco de agua las manzanas, el azúcar blanco y la rama de canela, durante unos 10 minutos (mientras preparamos el crumble).
Mezclar la harina con la mantequilla y la sal hasta que quede como arena , aunque puede hacerse a mano, yo decidí utilizar la máquina (Thermomix 7 seg a vel 4).
Cubrir el fondo de la tartaleta con la manzana escurrida, echar unos granitos de azúcar y espolvorear con canela. Cubrir con la harina.
Hornear a 200 C durante unos 25 minutos (hasta que la superficie esté doradita).
Esperar a que templen, desmoldar con cuidado y servir.

Se puede acompañar de helado, el contraste es genial.






jueves, 31 de octubre de 2013

Bienvenidos




Hola a todos, bienvenidos a un blog con título de poema. El principal objetivo es abrir una ventana amable en la que poder ver un poquito de mi, mostrando aquellas cosas que me provocan una sonrisa, buscando el lado más amable de este mundo que nos rodea.
Una foto, una receta, un libro, un viaje, pequeños detalles hechos a mano, ... aquí habrá cabida para todas aquellas cosas que nos hacen creer que los árboles pueden volar.